El Triunfo: de tierras mal habidas a comunidad resistente al modelo sojero en Alto Paraná

La comunidad “El Triunfo” de Minga Guazú es un caso emblemático de recuperación de tierras mal habidas y una referencia en la producción hortícola. En el ‘88 fueron desalojados por la policía stronista. En el ‘89 cuando cayó la dictadura, volvieron a las tierras donde hace 33 años resisten el avance de la soja, que hoy ocupa el 63% del territorio en Alto Paraná.

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La comunidad "El Triunfo" tiene un modelo de producción diversificada. (Foto: Sofía Masi)

¿Cuántas hectáreas de tierra fueron repartidas entre los amigos del poder dictatorial en Alto Paraná? ¿Es posible recuperar tierras mal habidas? ¿Se pueden usar para cultivar alimentos que lleguen a las familias paraguayas? Datos y experiencias que responden estas preguntas se exponen en esta investigación, que tiene como punto de partida el Informe de la Comisión de Verdad y Justicia.

Este reportaje se gestó en una Alianza de Medios Nativos Digitales de Paraguay, impulsada por El Surtidor, para investigar sobre tierras mal habidas por el 33 aniversario del golpe militar que derrocó la dictadura de Alfredo Stroessner.

La “marcha hacia el Este” y las tierras mal habidas

El Informe de la Comisión de Verdad y Justicia registra un total de 281.272 hectáreas de tierras malhabidas en Alto Paraná. Esto representa una quinta parte del territorio total del departamento, que tiene 1.489.500 hectáreas de extensión.

Ilustraciones: Rodrigo Sosa.

Estas tierras distribuidas de manera irregular durante la dictadura, a personas vinculadas al régimen se concentran en 7 municipios: Hernandarias, Ciudad del Este, Juan León Mallorquín, Domingo Martínez de Irala, Itakyry, Juan E. O’Leary y Ñacunday. Entre los adjudicados, que no son precisamente agricultores se encuentra el propio Alfredo Stroessner, Alejandro Fretes Dávalos (ex Jefe de Estado Mayor de las FF.AA. durante la dictadura y sindicado como uno de los responsables del Plan Cóndor en Paraguay), Andrés Rodríguez, Lino Oviedo y hasta el narcotraficante Adilson Rosatti.

Son 632 adjudicaciones irregulares a los amigos y afines del poder que se realizaron entre 1961 y 1989. En aquel tiempo, Paraguay experimentaba un giro geopolítico hacia al Brasil y con ese proceso inició la “marcha hacia el Este”, con la construcción de infraestructura, la colonización del territorio y la modernización agrícola.

Se fundó Puerto Presidente Stroessner, hoy Ciudad del Este, el 03 de febrero de 1957. Se conectó Asunción con la frontera Este mediante la construcción de la actual ruta 02 que finalizó en 1959. Luego, se inauguró el Puente de la Amistad en 1965, uniendo Paraguay con Brasil y permitiendo el paso sobre el río Paraná. Se habilitaron las represas hidroeléctricas Acaray en 1968 e Itaipú  en 1982. Todas estas inversiones con la cooperación económica del Brasil.

Alto Paraná se convirtió en un polo económico del país y generador de una riqueza que se concentra en pocas manos, como la tierra. El 90% de las tierras está en poder de un 5% de la población y esta cifra ubica a Paraguay como el país con mayor desigualdad en la distribución de tierras en el mundo.

La mala distribución de la tierra se profundizó durante el gobierno de Stroessner que se extendió por 35 años, convirtiéndose en la dictadura más larga de América Latina. Su reforma agraria facilitó una modernización agrícola en la zona fronteriza que benefició el ingreso de migrantes brasileños y su proceso productivo, en perjuicio del campesinado paraguayo. “El Estatuto Agrario de 1963 permitió la venta de tierras a los brasileños en la zona fronteriza, lo que estaba prohibido en el estatuto de 1940. Incluso se habilitó la venta de lotes a extranjeros en las propias colonias nacionales creadas por el Instituto de Bienestar Rural”, explica el economista Luis Rojas en su libro La metamorfosis del Paraguay.

Actualmente, Alto Paraná es el departamento con mayor cantidad de hectáreas utilizadas para el monocultivo en Paraguay. Son 949.400 hectáreas, el 63 % del territorio total del departamento, según el último estudio satelital de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (CAPECO).

El Triunfo: “la tierra no es mercancía”

En ese proceso de colonización territorial que implicó la “marcha hacia el Este”, el Padre Guido Coronel, sacerdote católico cercano al dictador recibió miles de hectáreas en Alto Paraná. “A través de la Ley Nro. 623/60, la Cámara de Representantes (congreso stronista) creó la Administración Presidente Stroessner, para que esta se ocupe de la colonización de una fracción próxima a las 76.000 hectáreas, nombrando como administrador al citado Padre Guido Coronel”, menciona Mirta Barreto en su libro Tierras Mal Habidas.  

El dictador Alfredo Stroessner en compañía del Padre Guido Coronel. (Foto: Martín Ferreira-Fotos Antiguas de Stroessner)

La entonces Colonia Presidente Stroessner se convirtió en el actual municipio de Minga Guazú, cuyo fundador es el Pa’i Guido Coronel. El mismo fundó la Cooperativa Minga Guazú, que explotaba gran parte de esas tierras.

En 1988, a finales del gobierno stronista, 65 familias campesinas decidieron ocupar las fincas 4.264 y 6.300 en la Colonia Presidente Stroessner. Se trata de 762 hectáreas que formaban parte de una extensión irregular de la Cooperativa Minga Guazú.

Don Teodoro Galeano formó parte de las familias que ocuparon esas tierras y hoy es un referente de la comunidad “El Triunfo” de Minga Guazú. Comentó que llegaron a sufrir un desalojo y la represión de la policía stronista en el ‘88. “El coronel Zaracho estaba al mando de la misión que era desalojar todos los asentamientos que había en la región. Más de 60 fueron desalojados”, contó.

El acceso principal a la comunidad “El Triunfo” está ubicado en el kilómetro 34 de Minga Guazú. (Foto: Sofía Masi)

Pero ya en 1989, apenas se produjo el golpe militar que despojó a Stroessner del poder, las familias campesinas volvieron a ocupar esas tierras. Tenían información que se trataba de terrenos fiscales otorgados de manera fraudulenta a la cooperativa y decidieron reivindicarlas. Se instalaron con sus carpas y se fueron consolidando como comunidad, empezaron a cultivar y se convirtieron en un modelo de producción hortícola.

“La tierra es un medio de producción pero para muchos es una mercancía. Nosotros tenemos una producción diversificada con 20 variedades de frutas y verduras. Llevamos nuestros productos orgánicos a la feria en Ciudad del Este, en el mercado de Asunción y en Encarnación”, comentó Galeano, mientras tomaba tereré en compañía de su esposa, Mirna Robles.  

Teodoro Galeano y esposa Mirna Robles enfrentan el desafío de sostener sus huertas en estos tiempos de sequía. (Foto: Sofía Masi)

Luego de años de incertidumbre, en 1996 lograron la expropiación de las 762 hectáreas a través de la Ley Nro. 865/96. Optaron por la vía de la expropiación, ante las permanentes amenazas de desalojo de un banco que hipotecó las tierras a la cooperativa. A su vez, realizaron una denuncia de adjudicación fraudulenta ante el entonces Instituto de Bienestar Rural (IBR), actual INDERT, que impulsó un juicio de nulidad de los títulos que hasta la fecha no tienen una sentencia.

Actualmente, la comunidad “El Triunfo” alberga a más de 250 familias, que mayoritariamente se dedican a la producción hortícola. “Somos un modelo de comunidad. Acá no entran ricos ni extranjeros, esa es nuestra regla. Así podemos conservar nuestra comunidad y resistir el avance de la soja”, finalizó don Teodoro Galeano.

Los alimentos que se producen en la comunidad El Triunfo se ofrecen en la feria de hortigranjeros de Ciudad del Este. (Fotos: Sofía Masi).